El Muro y sus Ventajas

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Esta semana las sospechas que rondaban sobre la construcción de un muro fronterizo entre Estados Unidos y México se hicieron realidad. Donald Trump, en una conferencia de prensa, anuncio los trabajos de construcción que se estarán por realizarse a lo largo de toda la frontera sur de su país. Si bien aún falta que el congreso autorice el presupuesto para la mega obra, el presidente parece estar decidido en construirlo y en cobrárselo a los mexicanos, posiblemente, a través de un arancel del 20% sobre las exportaciones de México a dicho país.

La respuesta de México, como era de esperarse, fue tibia. Si bien el gobierno federal se ha pronunciado repetidas veces en contra de la construcción del muro, sus acciones han mostrado una incapacidad inicial por afrontar la crisis política. Con bandera de negociación, la secretaría de relaciones exteriores y el ejecutivo nacional se han mostrado más firmes frente al TLCAN y que frente a su pueblo. Los resultados de ello estarán por verse.

La gran pregunta es: ¿Qué va a ser de México con las nuevas políticas estadounidenses? 

Tenemos que quitarnos el miedo, tanto la sociedad como el gobierno, de afrontar esta crisis y ver las bondades que nos está trayendo Trump. Para ello, primero hay que identificar algunos los principales problemas de México: 1) corrupción, 2) desigualdad, 3) violencia y 4) dependencia económica a Estados Unidos. De los cuatro problemas mencionados, 3 tienen una estrecha relación con nuestro vecino: desigualdad, violencia y dependencia económica. Una desigualdad originada por políticas neoliberales que no han podido generar un mercado interno sólido ni regular a las grandes corporaciones para que, en vez de sólo generar buenas utilidades, distribuyan su riqueza a través de inversiones, buenas condiciones de trabajo y mejores salarios. Una enorme ola de violencia originada, en buena medida, por la incapacidad de los sectores empobrecidos de la población en alcanzar un buen nivel de vida, y una dependencia económica a Estados Unidos que ha hecho de la producción y al consumo nacional una servidumbre del mercado estadounidense.

¿Cómo Trump nos ayudará a librar dichos problemas?

Antes de responder la pregunta, es necesario aclarar que las daciones que tome Tromp (o cualquier otro presidente estadounidense) por sí solas jamás propiciaran un cambio positivo en México, el cambio depende de las decisiones internas que se tomen con relación a las condiciones impuestas por el exterior. Habiendo dicho eso, el muro de Trump no es una idea tan mala si se sabe aprovechar:

1) El crimen organizado mexicano tiene como principal fuente de ingresos y armamento al mercado estadounidense. Un muro nos podrá ayudar a frenar ese flujo de dinero y de armas que entran diario de Estados Unidos a México a través de nuestra frontera corrupta, lambiscona e insegura.

2) El implementar un arancel a las importaciones mexicanas nos permitirá a nosotros implementar aranceles sobre los productos estadounidenses e incluso sobre los movimientos de capital. Con ello, no sólo México dejaría de ser un paraíso de explotación natural y laboral para las empresas estadounidenses, pero también México se vería en la necesidad de fortalecer su producción interna ante una creciente demanda nacional de productos nacionales, derivándonos un movimiento de desarrollo (no necesariamente crecimiento) económico, siempre y cuando nuestro gobierno no se endeude más, haga frente a los problemas de corrupción, ajuste su política fiscal y contrarreste con fuerza las políticas de Trump. De pasar lo anterior, tendríamos a un México menos dependiente de E.U., más autosuficiente (lo que implica una mayor retención de capitales), un aumento en la inversión de capital nacional (gracias a la creciente demanda nacional y a la disminución de la oferta estadounidense), un peso más estable y una recuperación del poder adquisitivo de la población.

Sin embargo, de no actuar rápido y unidos estamos por entrar a una crisis grande: viendo una fuerte devaluación del peso frente al dólar (por la salida de capitales y la disminución en la compra de pesos), una muy alta inflación (a causa de la depreciación del peso frente al dólar y a una oferta incapaz de satisfacer a las demandas internas) y una pérdida del poder adquisitivo. Más allá de los malos indicadores macroeconómicos, estaríamos por enfrentar mayor pobreza en el país y mayor desigualdad, viniendo con ello una inestabilidad social más fuerte de la que tenemos actualmente con un Estado incapaz de atenderla.

Por ello, creo que México debería de:

  • Aprovechar las políticas migratorias de Trump para blindar su frontera de armas y dinero ilícito
  • Aplicar políticas arancelarias espejo de la misma magnitud que las aplicadas por el gobierno de E.U.
  • Profesionalizar la burocracia gubernamental y reducir los gastos administrativos, aumentando los recursos destinados a educación universitaria e investigación.
  • Eliminar los programas asistenciales de gobierno para dar pie, únicamente, a programas de desarrollo productivo y de capacidades.
  • Mantener tratados de libre comercio con Europa y Asia (y ampliarlos en los casos que corresponda) para atraer inversión estadounidense interesa en exportar a dichas regiones.
  •  Por último, en el camino no descuidar el cuidado del medio ambiente con las decisiones que se tomen.

Toda crisis es al mismo tiempo una oportunidad de cambio. Al quedar destruidas o debilitadas las estructuras que predominaban, se nos abre la puerta de la reinvención, de la creación y del desarrollo para crear o reconstruir (mejor que antes) las estructuras sociales, políticas y económicas. Está por verse si México tiene la capacidad y la voluntad de afrontar esta oportunidad, o si se quedará en el lamento y en la incertidumbre de la crisis que ya tenemos encima.