Jóvenes, ¿listos para votar?

 

En una de las universidades más prestigiosas del país, lanzamos la pregunta: “¿Quién en este auditorio nos puede explicar que es la Mayoría Relativa y la Representación Proporcional?” Uno esperaría que un puñado de alumnos diera una respuesta certera sobre ambos principios, sobre todo porque la mayoría de ellos ya habían votado anteriormente y eran universitarios. Pero no, el silencio reinó por unos segundos hasta que una valiente se atrevió a interpretar la pregunta.

La respuesta osciló entre la verdad y la confusión, mezclando ambos principios de elección mayoritaria. Pero esta fue sólo la primera pregunta, más interesante fue escuchar la mezcla de silencio y dudas que se dieron al preguntar cosas como: ¿Cuántos diputados federales tenemos? ¿Qué es derecha y qué es izquierda? ¿Quién es el populismo y la demagogia?

Cerca de 26 millones de jóvenes podremos participar en la próxima elección, lo que representa el 29% de los electores (INE, 2018). Pero, ¿estamos listos para tomar estas decisiones? A través del programa Tu Elección 2018 (tueleccion.org) impartimos 21 conferencias a 1010 personas repartidas en 14 sedes, entre universidades, preparatorias y centros comunitarios. Antes de la conferencia, les pedimos a los participantes que llenaran un diagnóstico y que hicieran un ejercicio de voto con 3 candidatos ficticios. En total, obtuvimos 537 respuestas al diagnóstico.

Si el diagnóstico hubiera sido el examen final de la clase de civismo y el grupo hubiera sido una población diversa de la Ciudad de México, sólo 80 personas, habrían pasado la materia; 1.5 personas de cada 10. El promedio general de respuestas buenas fue de 2.5 sobre 8.

 
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Si bien la muestra no fue representativa de la Ciudad de México, mucho menos del país, algo nos dice que 218 de los evaluados son de las más prestigiosas universidades privadas del país, y de estos, sólo 48 pasaron el “examen”. Tenemos un problema serio de educación política que va más allá de una crítica al sistema de educación pública.

El resultado promedio de los participantes jóvenes (personas de entre 18 y 29 años) fue de 2.7 y sólo 67 de 395 lo aprobaron. Echando un vistazo a cada una de las preguntas resultó que:

  • Sólo 34% sabe lo que es la mayoría relativa;

  • El 52% no sabe cuántos curules hay en la cámara federal de diputados;

  • 56% sabe que los diputados se eligen bajo el principio de mayoría relativa, pero sólo el 14% conoce que también aplica la representación proporcional en su designación;

  • 60% no sabe que (teóricamente) la cámara de senadores representa a los estados;

  • Sólo el 10% conoce que hay senadores que se eligen por el principio de Primera Minoría;

  • 15% (59 personas) señalaron que existe en México la revocatoria de mandato;

  • El concepto de voto útil, entendido como aquel que vota por uno de los 2 candidatos punteros, sólo es comprendido así por el 34% de los encuestados.

¿Qué podemos esperar de una democracia donde sus ciudadanos no comprenden los procesos a través de los cuales sus representantes son electos? O peor aún, dónde no se sabe cuántos representantes se tienen y a quién representan. Para jugar y ganar, se tienen que comprender las reglas del juego. En México son muy, muy, pero muy pocos los que conocen y comprenden esas reglas, y eso ha permitido que esos pocos hagan lo que quieran.

Esta ignorancia del pueblo mexicano, entiéndase por pueblo a todos los que no somos políticos, es compartida entre los creadores de política pública educativa, los maestros, y nosotros (el pueblo). Porque si bien puede que la clase política haya tenido una intención deliberada de omitir la exposición de temas político – electorales, los profesores lo podrían haber corregido con un par de sesiones al año. Pero suponiendo que la clase política no quiso y que al maestro no se le ocurrió, entonces el ciudadano aún podría dedicar un tiempo a leer la constitución o artículos que faciliten la comprensión de nuestro sistema político. Sin embargo, en México, las tres cosas han fallado. Sea por voluntad, falta de tiempo o incapacidad de comprender.

Lo que es un hecho es que nuestro sistema político es terriblemente complejo y enredado, por lo cual, es difícil pedir que cualquier persona lo entienda leyendo las 295 páginas de la constitución o complejos textos académico. Por ello, es indispensable que nos movilicemos desde la sociedad civil para explicar conceptos como la Representación Proporcional y la Mayoría Relativa. Para que entonces un día, el pueblo, de forma inteligente tome control de la política en México. Sólo entonces tendremos un gobierno que nos represente, un sistema que nos funcione y un México que nos guste.

Otros hallazgos

Del ejercicio también se encontró que el 64% entiende a la “derecha” como una corriente política conservadora, el 25% la asocia con una cercanía a las élites, sólo 12% la asocia con ideas de cambio y el 2% con una cercanía a las mayorías. Lo cual establece un consenso más o menos generalizado que, el ser de “derecha” es ser conservador.

También se les preguntó de qué manera pensaban participar en la próxima elección. Al respecto, y contrario a lo que normalmente se dice, el 80% dijo que lo más probable es que salga a votar, mientras que las manifestaciones de contenido y el abstencionismo serán las actividades que menos se verán. La anulación del voto se registró como una opción poco probable, pero más alta que el abstenerse de votar y que el realizar manifestaciones de contenido.

Referencias

El diagnóstico utilizado se puede revisar en el siguiente link: https://bit.ly/2JtNUu9

INE. (2018). Estadísticas del Padrón Electoral y Lista Nominal de Electores. Recuperado de: http://listanominal.ife.org.mx/ubicamodulo/PHP/index.php